"Había una vez un espejo de mano que cuando se quedaba solo y nadie se veía en él se sentía de lo peor, como que no existía, y quizá tenía razón; pero los otros espejos se burlaban de él, y cuando por las noches los guardaban en el mismo cajón del tocador dormían a pierna suelta satisfechos, ajenos a la preocupación del neurótico".
Augusto Monterroso (Guatemala, 1921-2003)
2 comments:
Monterroso nunca deja de sorprender, Fernando. Todos sus cuentos son maravillosos.
Buen descanso a Clara, es bueno tomarse un respiro y luego volver.
Abrazos,
Me gustó mucho esta entrada. Buen blog, agradable, de los que se pueden leer cuando no tienes orden en la cabeza y tampoco buscas tenerlo.
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